lunes, 19 de marzo de 2012

El idiota Alfred F. Jones


"- Hi, my name is Alfred!" -la voz chillona de un muchacho retumbó por las paredes del compartimento.

Ahora el chico avanzaba dentro del vagón como quien se pasea por su casa, con toda la confianza del mundo.
Detrás otro muchacho aferraba con fuerza un oso y claramente su cara reflejaba el pesar que le causaba la reacción del primero.
Restregué mis ojos con las manos, fuertemente, para poder quitar todo rastro de lágrimas y tristeza, no me gustaba que me vieran llorar...
El muchacho seguía de pie a unos metros de mi, esperando que yo me dignara a presentarme y solo fue cuando le extendí la mano que caí en la cuenta de que el chico era el mismo que había visto hace unos minutos atrás.

- Arthur Kirkland -dije, con la mano aún extendida esperando que él la tomase.

Para entonces el otro muchacho, de la cara mas tímida, ya había tomado asiento en el sofá que se encontraba frente a mi.
Refunfuñé para mis adentros. Yo había escogido este vagón para viajar tranquilamente, solo, en paz, lejos de mis hermanos y lejos de cualquier bulla. Pero el jodido destino me había dado vuelta mi solitario plan y me había puesto a dos desconocidos, molestos extranjeros y para variar Americanos en un mismo metro cuadrado. No podía ser peor. Ya comenzaba a pensar que Hogwarts sería una verdadera maldición para mi, cuando el chico mas tímido rompió mis pensamientos despreciables.

- ¿Ya sabes en que casa quieres quedar? - preguntó, con tono amable.
Di un respingo, al menos este muchacho tenía educación no como el otro que había irrumpido en MI vagón, con un claro portazo y encima me saludaba como si me conociera de toda la vida.

Carraspeé.

-No, aun no lo se...y de todas formas no me interesa... -respondí de mala gana.

El muchacho pareció comprender muy bien mi tono de voz, porque no volvió a preguntar nada en los siguientes minutos.

Sonreí, satisfecho mientras volteaba la mirada en dirección al otro que ahora se encontraba casi pegado a la ventanilla como si nunca hubiese visto un aburrido paisaje con cerros y árboles.

- ¿Eres muggle? - pregunté. La curiosidad ahora corría por parte mía.
Escuché atentamente su respuesta, algo sorprendido. El muchacho podría haberse ahorrado saliva contestando con un simple "si" o "no", pero a cambio estaba contándome la historia de su vida y familia completa.

Así avanzaron las horas y minutos. Escuchar lo que decía logró captar mi atención y poco a poco mi ánimo se fue recomponiendo.
Tuvimos unas cuantas interrupciones por parte de un chico con acento francés de segundo año que a menudo venía a meter su nariz en asuntos que claramente no eran de su incumbencia.
Para el final del trayecto, yo ya estaba insultándole por abrir el vagón por onceaba vez consecutiva, cosa que al otro le parecía muy gracioso.
Como si hacerme enfadar fuera muy chistoso...

Alfred, Matthew (así se llamaba el otro chico) y yo comenzamos a ordenar nuestras cosas mientras alumnos de sexto año se paseaban de vagón en vagón anunciando que la llegada al colegio estaba próxima.
Cuando el prefecto abrió la puerta de nuestro compartimento, se me escapó el peor insulto de mi vida.
La costumbre de gritonearle idioteces a la molesta rana francesa, no me había hecho percatar de que cualquier persona podía entrar a nuestro vagón, incluso un profesor.

- Señor...erh...
- Kirkland... -respondió Alfred por mi, mientras yo aún no salía de mi asombro-
- Kirkland. Las palabras de ese tipo no están permitidas para dirigirse a los prefectos de este colegio. Si ahora tuviese una casa, claramente le descontaría los puntos correspondientes. Espero que no se vuelva a repetir o podría ganar una detención severa... Bien! Porfavor colóquense sus túnicas, que ya estamos próximos a Hogwarts.

El prefecto, con aspecto de nazi alemán, dio un respingo para luego girar sobre sus talones y salir del vagón en dirección al siguiente.
Gruñí enfadado.
Quien era ese imbécil para decirme que tenía o no tenía que hacer.

- Eso es un prefecto... -Matthew respondió mi pregunta, como si hubiese escuchado mis pensamientos. Parecía asombrado y maravillado ante la presencia del otro.

- Solo espero no llegar a ser uno de esos... -le respondí de mala gana. Y realmente no quería serlo... Liam ya lo era, y no necesitaban a otro prefecto en la familia, yo no necesitaba ser como mi hermano...
Pensé en mamá y en las palabras antes de despedirse... "Espero que me des alguna alegría este año, Arthur" ... y entonces volví a deprimirme.

El tren comenzó a aminorar la marcha y Alfred estaba completamente emocionado. Según había dicho esperaba quedar en Gryffindor y por unos breves instantes deseé lo mismo; al menos allí tendría con quien conversar y estar cerca de Alfred no era tan malo, aun cuando tuviera problemas con la gravedad en su cabello.

Cuando el tren finalmente se detuvo, multitudes de alumnos vestidos con túnicas negras comenzaron a bajar.
Agarré mi pesado baúl y comencé a arrastrarlo por el pasillo hacia la salida mientras tras de mi Alfred y Matthew hablaban emocionados sobre el mundo mágico, haciendo hipótesis de lo que podrían encontrar dentro del castillo.
Alfred comentó algo sobre sirenas en el baño y no pude evitar sonreir. Realmente los muggles estaban locos.

Una vez abajo del tren, los alumnos de cursos mayores y de diferentes casas, tomaron paso en dirección al bosque mientras a los de primer año se nos indicó avanzar hacia el lado contrario, rumbo al lago. Divisé la cabellera roja de Scott y agradecí no tener que ir en el mismo grupo que él.

De pronto una voz ronca, proveniente de nuestras espaldas nos hizo sobresaltar.

-Los de primero! Por aquí los de primero - nos llamaba, y hacía señas, quien parecía ser un gigante. Había visto y leído mucho sobre ellos en libros, pero éste claramente era un "gigante-enano". No parecía ser lo suficientemente alto para ser llamado "gigante".
Todos los alumnos de primer año nos acercamos a él.
Le miré desconfiado y al parecer lo notó porque acto seguido se detuvo a mi lado.

-¿Pasa algo malo? -preguntó.
- Nada... -respondí, algo avergonzado, mirando hacia otro lado y continuando mi camino.
De la nada sentí un peso en mi espalda. Alfred de pronto se había aferrado ,murmurando cosas sobre fantasmas e impidiéndome caminar con facilidad.

- Los fantasmas no te harán nada, idiota... -dije, mientras me sacudía para que se soltara. Vaya grandísimo cobarde que era.

Pronto nos detuvimos frente a un espeso bosque por el que a penas se dejaba ver un rastro de agua. El semi -gigante nos hizo señas con las manos y nos mandó subir a unas pequeñas balsas en grupos de 3 alumnos. El lago se veía completamente oscuro y solo la luz de las farolas que colgaban en la punta de cada balsa, alumbraban el pequeño oleaje que se formaba bajo nuestros barcos.
Comenzamos a remar mientras el panorama se iba aclarando cada vez mas y las estrellas ya eran visibles, por entre las ramas, en el cielo nocturno.
Todos estaban pendientes de cualquier movimiento o presencia de magia.
Alfred había abierto la boca de tal manera que parecía que comenzaría a babear en cualquier minuto. Reí por lo bajo.

De pronto un pequeño destello me hizo sobresaltar. ¿Había sido mi imaginación?
Sin parar de remar entorné los ojos hacia una de las orillas del lago. No había nada. Miré al rededor al resto de los alumnos para ver si alguien había notado aquello, pero todos se encontraban atónitos ante el espectáculo que ahora se presenciaba ante nuestros ojos.

Un enorme castillo medieval, completamente iluminado, se erguía imponente sobre una gran roca, frente a nosotros.
No pude evitar abrir la boca yo también y de seguro me veía tan idiota como se veía Alfred.
Era sencillamente impresionante.
Mi corazón se comenzó a agitar y recién, en ese momento, le tomé el peso al hecho de entrar a estudiar al Colegio de Magia y Hechicería mas famoso de Reino Unido.

Estaba ensimismado en tal belleza, cuando el resplandor de hacía un rato atrás me volvió a sacar de mis pensamientos.
Dirigí la mirada de lado a lado, buscándole con rapidez, hasta que entonces lo distinguí.
Ahí en la orilla, entre unos secos matorrales, una pequeña silueta brillante que batía sus alas rápidamente, me sonreía.
Era un hada.

Le sonreí de vuelta y ella, jugueteando por la superficie del lago, me saludó con la mano hasta desaparecer de la misma forma que había aparecido.

Sacudí la túnica de Alfred.

- ¿Viste eso?! - dije emocionado
- Si! es enorme! -respondió el otro, emocionado, sin dejar de mirar el castillo.
- No idiota, no el castillo - bufé - el hada! El hada que estaba allí a la orilla - agregué, señalando con el dedo el lugar donde el mágico ser había desaparecido.
- mhm? hada? -volteó para mirarme con sus azules ojos mientras se dibujaba,lentamente, una sonrisa de oreja a oreja en su rostro- las hadas no existen, Arthur! -agregó, mientras volteaba a mirar el castillo una vez mas,tratándome como si yo fuera un completo ignorante y creyente de cualquier estupidez popular.
Por un momento el deseo de pertenecer a la misma casa que él se esfumó de golpe. Solo quería tirarlo del bote y que el calamar gigante se lo tragara.

Refunfuñé molesto. De seguro alguien mas la había visto, no podía ser el único. Mire de lado a lado pero nadie parecía haber notado la presencia del hada.

Bufé enrabiado. No me rendiría hasta saber quien mas le había visto y cuando lo averiguara, me aseguraría de dejárselo muy en claro, y restregárselo por la cara, al orgulloso e idiota de Alfred F. Jones...


OUT:
Ok esto fue muy fail, pero mi imaginación está seca ;o;
Luz, tomé tu palabra muchas veces, espero que no te moleste X'D y si encuentras que la forma de responder no es Alfredística, puedes editar mi post que no me enojo o3o
Si quieres agregar aquí mismo los diálogos puedes hacerlo,o si prefieres responderlos en tu post te lo dejo a tu juicio yanki x'D
Y bueno, espero que si alguien mas lee esto deje comentarios ;u; nos pondrían muy felices de saber que les está pareciendo la historia!
Abrazos ingleses para el mundo /o/ .-

miércoles, 14 de marzo de 2012

Primer día del Héroe

Sentí como un peso caía de lleno sobre mi, haciéndome despertar de golpe.
- WHAT THE...!!! -Me senté en la cama, preparado para llenar de insultos a quien me despertó de semejante manera tan poco heroica, pero me callé de golpe al ver que era mi hermano menor- Matty? What happen? -Pregunté, notando la cara de molestia que tenia él.
- Por tu culpa llegaremos tarde en el primer día! -Me gritó.
¿Primer día? ¿A qué se refería con...? OH SHIT! Lo había olvidado! Era hoy!!
Empuje a Matty para que saliera de encima mio. Corrí hacía mi armario y saque la ropa mientras le gritaba a mi hermano que saliera de mi cuarto.
Ya vestido, baje a la cocina, en la cual me esperaba mi madre, mi padre y mi hermano sentados en la mesa. Les reclame, diciéndoles que no era hora de comer, que teníamos que salir pronto para no llegar tarde.
Luego de un par de risas por parte de mi familia, me dijeron que Matthew había mentido y que ni estábamos faltos de tiempo.
Infle mis mejillas y me fui a sentar a lado de mi papá para tomar mi desayuno, pero antes, golpee con el pie la silla de mi hermano, haciéndolo dar un salto y que botara su leche. Sonreí.

Fui el primero en subir al auto, ya que termine de comer antes que todos. Que lentos!
De forma apresurada, metí todas mis cosas dentro del vehículo, y también ayude a Matty, como el buen héroe y hermano mayor que soy.
Mientras íbamos de camino a la estación, papá no dejaba de repetirnos que debíamos y que no debíamos hacer en el colegio, ... y extrañamente siempre me repetía que no podía estar retando a cada persona que se me cruzara, y que ademas no podía gritarle 'villanos' a las personas que tenían un parche en el ojo, o que eran muy sospechosas según yo. Well, yo solo asentí, sabiendo que mi papá no tenia los mismos poderes que yo y que se le hacia difícil diferencial los villanos entre la gente normal.

Mamá no dejaba de abrazarnos a mi y a Matty apenas pusimos pie dentro de la estación, haciéndonos pasar algo de vergüenza. Debo de admitir que me dio mucha vergüenza cuando vi que un niño con una larga bufanda se nos quedaba mirando, para después reírse cuando nuestra mamá nos llenaba de besos nuestros rostros
- Mommy! -Exclamó Matty, rojo como un tomate- Y-ya... s-stop.
Tratamos de apartarnos al mismo tiempo, logrando zafarnos de los brazos de nuestra madre, para de forma inmediata caer a los brazos de papá. Por suerte él fue mas discreto.
Recién, cuando mi padre me soltó por fin, me pude fijar en todo lo que había en la estación.
Sentí como el pecho se me llenaba de aire, emocionado al ver tantos niños yendo hacia la misma dirección que él, teniendo que también cargar el carro con sus cosas.

Después de ver como algunos niños atravesaban la pared de piedra, nos pusimos en posición Matty y yo. Miré de reojo a mi hermano, notándolo nervioso con tan solo pensar que tenia que correr hacia una pared solida.
- Matty, no te pongas nervioso! Si el héroe puede, tú también podrás hacerlo, ya que eres su hermano! -Le dije para animarlo. Y al parecer funciono, porque me dedico una gran sonrisa y un 'merci' con su suave y apenas audible voz.
Papá palmeo mi hombro, indicándome que era mi turno.
Acomode la jaula sobre mi carro, mirando fijamente la pared que arriba, en un cartel, colocaba 9 - 10.
Tomé una gran bocanada de aire mientras sentía como se me agolpaban miles de sensaciones en mi pecho. No me di cuenta cuando comenzaba a correr hacia la pared. Corrí y corrí, apresurando mas el paso al sentir que el miedo me invadía. No podía declinar ahora, tenia que pasar el muro, demostrarle a Matty que no tuviera miedo al hacerlo, llegar a la estación y subir al tren que me llevaría a mi nuevo colegio.
Fue extraño y a la vez emocionante ver el cambio de escenario, pasar de una estación londinense cualquiera a una estación de tren con una gran locomotora roja, que a mi parecer, parecía antigua, pero eso no le quitaba la emoción, incluso, hacia que aumentara mas mi entusiasmo y mis ganas de llegar al colegio... de magia y hechicería.

Voltee, encontrándome con Matty que justo cruzaba la pared. Me quede mirándolo en silencio, para segundos después estallar en una gran risa al ver la cara que tenia.

Nos dimos cuenta que ya todos comenzaban a subirse a la locomotora mientras nosotros aun no subíamos nuestras cosas. Al final papá se encargo de ellas, dejándonos solos con mamá.
- Alfred... Matthew -Nos llamo de forma dulce- Hijos, pórtense bien, no hagan locuras y respeten sus maestros -Decía mientras apoyaba una mano en la mejilla de Matty y la otra mano en una mejilla mía- No sé los que les espera en Hogwarts, bueno, si sé un poco gracias a su padre -Se rió un poco, con una gran sonrisa- Les deseo suerte, cuídense mucho y... sean buenos magos. Los amo. -Nos dio un beso en la frente a cada uno, para después dar un paso hacia atrás, indicándonos que nos podíamos marchar.

Matty fue el primero en subir al tren, yo lo iba a seguir, pero justo alguien me toma del brazo y me voltea.
- Mom?
- Alfred... Espero que quedes en la mejor casa del colegio.
Me le quede mirando, sintiendo como poco a poco mis labios se curvaban para formar una gran sonrisa.
- Of course! I'm a Hero, mom... Los héroes siempre quedamos en la mejor casa! -Le respondí, sin darme cuanta que elevaba un 'poco' la voz- Thanks mom! -La abrace, murmurándole un 'I love you'.

Me apresure para llegar a unas de las puertas del tren apenas oí el silbido que hacia este. Entré de un salto, topandome en el camino con un chico de cabello rubio, mas claro que el mio, y de unos ojos verdes... WAIT!!! Y ademas... tenia unas enormes cejas! wow... ¿Será una mutación?¿O tendrán poderes ocultos?. Lo miré de reojo cuando pase por al lado de él.

Busque a Matty, encontrándome con él, justo cuando también me buscaba a mi.
- Al, vayamos a un vagón vacío... no quiero que alguien me quite a Kumakiro -Habló en voz baja, hundiendo su rostro en la cabecita de su oso polar de peluche.
- Es Kumajirou, and okay! C'mon! Creo que vi uno por acá -Señale a mis espaldas. Tomé del brazo a mi hermano y lo arrastre hacia el vagón.

Nos quedamos afuera, en el pasillo, sin saber si entramos o no, viendo como el niño que hace minutos antes había llamado mi atención, parecía querer llorar.
- No creo que sea buena idea entrar... -Me murmuró Matty, ocultándose detrás de su oso.
Puede que tenga razón, pero... ni un héroe deja solas a las personas que necesitan de él! Eso no es para nada heroico!!
- Voy a entrar...
- What? No, Alf...
Sentí la mano de Matthew tratando de detenerme, pero ya era tarde, yo ya había abierto la puerta de golpe, encontrándome con un par de ojos verdes, de los cuales las lagrimas ya habían comenzado a salir.
- Hi, my name is Alfred -Me presente mientras daba un par de pasos hacia el interior, haciéndole una seña a mi hermano para que también entrara.

*OUT*
(( No te quedó fome D< Esta supah osom el tuyo xdd En cambio... el mio esta como... fail Uu Pero juro que mejorare!!!! >D Y pus... decidí que fuera Alfi quien encontrara al cejon llorando xD ))

martes, 13 de marzo de 2012

Rumbo a Hogwarts


- ¡Despierta!
La voz de mamá sonaba a lo lejos. Hace a penas unos segundos soñaba que me encontraba en un lugar mágico, lleno de hadas y unicornios.
-¡Levántate ya, Arthur!
Abrí los ojos con lentitud y pereza. Y sí, ahí estaba la cara de mamá, enfadada como siempre,mirándome con el ceño fruncido.
-¡Levantate, conejo, o por tu culpa llegaremos tarde!
Ahora la voz rasposa de Scott, uno de mis hermanos mayores, me hacía despertar por completo.
-Ya voy...ya voy... -reclamé. No quería levantarme, el sueño aún me dominaba, pero no me quedó otra opción cuando Scott se lanzó sobre mi cama aplastando mis piernas. Le quité de un empujón mientras él me mostraba el dedo del medio a espaldas de mamá.
Luego de decir unas cuantas palabrotas para Scott, bostecé profundamente y restregué mis ojos mientras poco a poco me iba incorporando de la cama. Podía notar que afuera hacía un lindo y agradable día, de los últimos del verano.
Mire la hora, eran las 10 de la mañana del 1 de septiembre.
Mamá y Scott ya habían salido de mi habitación y podía escuchar el ajetreo en el primer piso de la casa. Todos los años era lo mismo; mi familia completa se alborotaba para arreglar las cosas, a última hora, antes de tomar el expreso a Hogwarts...
Wait... ¡HOGWARTS! ¡Maldición! ,pensé. Llevaban semanas hablando de eso, cómo había podido olvidarlo.
Me tiré de golpe al suelo, provocando un ruido seco en el piso de madera alfombrado. Hoy era el primer día de clases y mi primer día en el colegio de Magia y Hechicería.
Desde que tenía memoria sabía que algún día entraría a Hogwarts. Mi madre y mi padre habían sido alumnos de ese lugar y mis hermanos habían seguido los mismos pasos también. Ahora era mi turno, cosa que a penas me entusiasmaba.
Me vestí lo mas rápidamente posible antes de que mamá volviese a molestar y bajé las escaleras casi corriendo.
-Hasta que apareciste, enano -se burló Scott, mientras empujaba en mi boca un pequeño scone del desayuno y salía por la puerta de entrada arrastrando un pesado baúl.
Le seguí hasta afuera mientras iba masticando lentamente el scone. Todas las cosas ya estaban acomodadas en un automóvil muggle, todo, incluso mi propio baúl con mis pertenencias y una jaula con una lechuza que había comprado el día anterior en el Callejón Diagon.
Suponía que a estas horas,por lo menos la mitad de mis futuros compañeros estarían con la emoción a flor de piel por entrar en el colegio. Pero para mi era diferente. Sencillamente no quería ir.
Entrar a Hogwarts significaba ver a todos mis hermanos y tener que soportar sus burlas y bromas frente al alumnado completo. Ya era suficiente con aguantarlos en casa durante todas las vacaciones.
Para cuando terminé de comer mi scone ya estaba dentro del automóvil muggle, perfectamente acomodado en el asiento trasero, junto a todos mis hermanos. Por un momento pensé en lo increíble que eran los automóviles muggles y como solucionaban las cosas sin magia.
El viaje se hizo mas larguísimo que cualquier otro viaje en mis cortos 11 años. Liam y Scott se las arreglaron para molestarme todo el camino y decirme que seguramente el primer día me expulsarían del colegio, que no tendría amigos y que me arrepentiría si quedaba en Hufflepuff. La verdad poco me importaba quedar en esa casa si no tenía que verle la cara a ninguno de ellos, sería una bendición.

Al llegar a la estación de King Kross, me fije en varios chicos que transportaban todo tipo de carritos con sus baúles. Por un momento me pregunté si los muggles no notarían la presencia de un montón de magos cargando lechuzas por aquí y por allá. Vaya que debían ser ciegos...
Mi familia caminó en dirección a las plataformas 9 y 10. Ya había visto a cada uno de mis hermanos partir cada año, por lo que esto no me llamó la atención en absoluto. Sabía que tendría que atravesar una pared de piedra, completamente sólida para lograr tomar el tren, al otro lado. Jamás había visto al expreso de Hogwarts, así que le imaginaba como cualquier estúpido tren, tirando humo y esas estupideces.
Liam, Scott y Oliver pasaron por el andén, seguido de mi padre y mi madre. Bufé molesto. La verdad había esperado un poco mas de atención por parte de ellos por ser mi primer día de colegio.
Suspiré y con un poco de nerviosismo me dispuse a empujar al carrito. Di la última mirada al rededor cerciorándome que nadie estuviese pendiente de mi y tomé el suficiente impulso hasta sentir el miedo de chocar contra la muralla. Corrí y corrí esperando toparme de golpe con la pared, pero el choque nunca llegó y en segundos encontré que ante mis ojos se desplegaba una enorme locomotora roja a vapor.
Ahora estaba en el anden 9 3/4, frente al Expreso de Hogwarts, al lado de el tren que me llevaría al colegio y por primera vez, sin poder evitarlo, una sonrisa enorme se dibujó en mi cara.
Justo en ese momento mamá se acercó a mi y colocó una de sus manos sobre mi hombro.

- Espero que me des alguna alegría este año, Arthur - dijo sonriente. Seguramente esperaba algún logro de mi parte. Todos mis hermanos habían sido excelentes estudiantes, incluso Liam se las había arreglado para que le nombraran prefecto y Oliver había conseguido el Premio Anual.
Hasta Scott, siendo un bueno para nada, se ganaba las felicitaciones de mamá por sus buenas calificaciones.
Mi felicidad se apagó y caminé hacia la subida del tren sin responderle nada. Ella y yo nunca habíamos logrado tener una buena conversación así que supuse que no le afectaría en nada el que no me despidiera.
A medida que avanzaba, comencé a notar que el lugar estaba lleno de padres e hijos que se abrazaban unos a otros y se deseaban la mejor de las suertes.
Habían algunos con cara de asombro, muggles seguramente, que aún no superaban el trauma del paso por la pared de piedra y comentaban lo grandioso que era todo.
- Espero que quedes en la mejor casa del colegio... - de pronto la voz dulce de una mujer me hizo voltear a la dirección contraria. Había hablado tan claro y fuerte que por un momento pensé que me estaba hablando a mi. Pero no era así; la voz pertenecía a una mujer alta y delgada, que le hablaba con mucha dulzura a un chico rubio, un poco mas alto que yo y con un mechón rubio que parecía tener problemas serios con la gravedad.
El chico le sonreía y respondía alegremente, de seguro era su hijo.Reconocí inmediatamente el acento americano. Así que también eran extranjeros.
Me quedé un rato mirándoles hasta que un pitido del tren, que anunciaba su marcha, me hizo sobresaltar y subir de golpe por la puerta.
El chico se despidió de su madre y en un momento se dirigía hasta donde estaba yo.
Continué mi camino para dejarle entrar y luego de verle pasar sonriente por mi lado,mi atención se concentró en buscar un vagón vacío, lejos de mis hermanos.
Caminé por los pasillos hasta que encontré uno. Acomodé mis cosas y me senté justo al lado de la ventanilla. A lo lejos veía a mamá abrazando con rapidez y efusividad a Liam y un pequeño sentimiento de celos se apoderó de mi hasta el punto de querer llorar.
Estaba a punto de soltar las lágrimas cuando la puerta del compartimento se abrió de golpe. Me sobresalté intentando contener mi llanto y me topé con unos ojos que me miraban con expresión divertida y preocupada...

[OUT: asdasd ya, algo fome para ser el primer post ;3; pero bue... Pobre Arthur ;o; !! ¿Quién abriría la puerta? ¿Será Alfred u otra persona? Veamos quién decide Luz que sea ;D !!! ]





[OUT]




Holi, solo vengo a postear para dar la bienvenida como usser de este cejoncito a nuestro blog.
Este post está en "out" eso quiere decir que posteo yo, no mi personaje 8D!
Y bueno, quiero darles la bienvenida a la paginita esta donde Luz y yo comenzaremos un rol. De corazón esperamos que les guste ;O; y ambas pondremos nuestro esfuerzo en crear una historia cute para ustedes~ !!
¡Gracias por visitarnos!